La noche de un duro día de un bloguero (II Parte)

2 mayo, 2012


Es mediodía. Lo sé porque ya tengo hambre y la conexión está “de madre”. La gente aprovecha el horario de almuerzo para enviar correos, descargar programas y películas, ver los partidos de fútbol de la liga de campeones o revisar los periódicos que hablan mierda.

Los cubanos hacemos con la conexión lo mismo que con otras tantas cosas que nos dan gratis. Es poca y la gastamos en mierdas y además vivimos criticándola.

A Chencha, mi computadora, le acaba de dar un ataque y la pongo a refrescarse un poco.

Salgo a almorzar y sigo pensando en el blog y el post que hoy pudiera escribir. Debería hablar de las colas, pero ese tema está gastado. Además si lo lee un cubano… ¿qué cosa nueva pudiera yo decirle a un cubano de las colas? Como único que le diga que las van a quitar. Y un extranjero quizás no entienda de qué diablos estoy hablando. Además ellos en Cuba no hacen colas.

Pudiera hablar del reguetón, que bastante bulla se ha hecho sobre el tema recientemente, o de la contaminación sonora o del complejo de discotecas ambulantes que tienen los bicitaxis o de las radios comunitarias que montan los vecinos escandalosos, pero no, sería hablarle a oídos sordos.

Entonces me da por tratar de convertirme en una esponja y me lanzo al río humano de las calles de mi ciudad con la esperanza de encontrarme con un personaje o una historia interesante. Eso para no terminar haciendo lo que generalmente hacen ciertos blogueros, que hablan de ellos mismos o de otros temas que no interesan a nadie como la influencia en la vida de las personas de unas gafas ultradesarrolladas que sirven para ver mujeres en trusa o una polémica sobre la pertinencia de los recursos semióticos del audiovisual contemporáneo al imaginario real de las raíces identitarias populares.

Después de un extenso y extenuante recorrido decido escribir sobre lo que se me ocurra cuando me siente frente a la computadora. Generalmente esa fórmula da buenos resultados, sobre todo porque cuando uno escribe apremiado por la guagua que se le va, la musa suele bajar a una velocidad superior a los 512 Mbps, a veces hasta a 1 Gb.

Regreso al trabajo y Chencha parece más recuperada. La gente continúa en el chateo nuestro de cada día brindándole a facebook y sus similares todos los datos que necesitan para realizar su plan de dominación mundial.

Yo pienso: y si de pronto lo que se dice en la películaLa Matrixse convierte en una realidad y uno no fuera uno, sino su perfil de facebook y estuviera condenado todo el tiempo a decir cuál es su estado o en qué está pensando o a decirle Me gusta a la gente que pone cosas cursis en su muro y dejarle cometarios más cursis todavía. O a contestar preguntas estúpidas de aplicaciones espías que quieren saber hasta cuántas veces va uno al baño…

Decididamente facebook no me gusta mucho, pero de ahí proviene el 40 por ciento de visitas a mi blog, así que no me queda más remedio que jugar con candela y como dicen por ahí: el que juega con candela…

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