Cursi

29 marzo, 2012


Lo confieso: yo también he sido cursi. He escrito poemas melosos de las estrellas y los besos, me he erizado con canciones de Camila y Enrique Iglesias, incluso he copiado maneras y frases de peliculones románticos al mejor estilo del “Siempre nos quedará París”, de Casablanca. Quizás la cursilería no sea un estado de ánimo, sino una etapa en la vida de todo ser humano. Algunos la sobrepasan, otros quedan enterrados en ella.
Las primeras muestras de lo cursi las encontramos en las paredes de las cuevas. El público solo conoce algunas de las pictografías que muestran bisontes y alces, pero hay otras, que por razones obvias, han permanecido ocultas En ellas es posible apreciar animales adornados con flores y prendedores de huesos.
Con los griegos y romanos, lo cursi pasó al arte y la filosofía. Esa fue la razón por la que la Venus de Milo perdió sus brazos y fueron destruidas gran parte de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
En el Siglo de las Luces, los reyes franceses convirtieron a la cursilería en política de Estado y hasta propició guerras entre alemanes, francos e ingleses, lo cual fue reseñado en cursis odas romanticistas de poetas tuberculosos y libros de filósofos con vocación de suicidas.
Hoy en día las nuevas tecnologías, podría decirse, han permitido la generalización de la cursilería como muestra de sensibilidad, sofisticación, pedantería, excentricismo y pereza. A cada rato aparece un correo con un “Mensaje para un buen amigo” o “Querida madre”. Las redes sociales no se quedan atrás y hacen de la cursilería un ejercicio intelectual, semejante al de leer el periódico cuando se va al baño. Lo peor es que existen opciones como Me gusta, o Compartir, que impiden estar al margen de semejante derroche de sentimentalismo.
Los vendedores lo saben, y los músicos y los poetas, hasta los periodistas, médicos y maestros. Así, te asaltan vendiendo figuritas de dos cerditos besándose, te imponen un recital de versos sobre el amor imposible de un erizo y una estrella de mar o te recetan vitaminas, porque tienes la gripe del mal de amor.
Y cuando uno va a quejarse a los artistas o intelectuales los encuentras debatiendo sobre los valores poéticos de José Ángel Buesa o inaugurando una exposición de arte pop con cuadros y esculturas hechos de papel de envolver regalos.
Ante tal tsunami de cursilería no queda más remedio que despedir este post deseando que el sol, al salir, ilumine tu rostro bello, lindo y hermoso.

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2 Responses to “Cursi”


  1. No fue Sabina el que dijo que las mejores canciones tenían que tener algo de cursilería?????

  2. alejo3399 Says:

    te quiero postico lindo, un saludo anticursi asere

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