El tortor

27 octubre, 2011


A nadie le han dado un Premio Nobel por crear el tortor. Yo creo que después de la rueda, este es una de las invenciones más grandes de la Humanidad. Ya verán como ahorita aparece alguien con una patente y nos jode esta solución universal, fíjense que hasta en los viajes espaciales se han empleado.

Un tortor es un amarre que se realiza con alambre o con un cable para unir dos cosas. Usted querido lector me dirá entonces que cualquier cosa es un tortor, pero no es así. Un amarre con alambres se convierte en tortor si:

– Usted está apurado y debe solucionar el problema lo más rápido posible

– Usted piensa que es una solución temporal, pero se han encontrado tortores hechos en el Antiguo Egipto

– Deben emplearse materiales desechables, como alambres tirados en las calles o pedazos “extraídos con discreción” de cercas y alambradas.

Los tortores se usaron en todas las guerras, incluso para reparar cañones y aviones. Dicen que Einstein llegó a su enmarañada teoría de la relatividad mientras hacía un tortor para arreglar la estufa de su casa. En la filosofía china un tortor es el símbolo de la unidad y el equilibrio. El telescopio espacial Hubble fue reparado luego de que un cosmonauta ruso (no podía ser norteamericano porque esa tecnología no ha llegado al Primer Mundo) pasó por allí y se le ocurrió hacer un tortor. En la medicina, cuando el doctor no sabe qué hacer con un hueso o una vena sangrante, aplica un sencillo tortor y “problema resuleto”.

Al tortor los especialistas han llegado a llamarlo “presilla cubana” (en este mundo la gente se dedica a investigar de cualquier cosas caballero). Ya forma parte de nuestra identidad. En las escuelas primarias se enseña en las clases de Educación Laboral, y cuando un joven logra reparar la puerta de closet con un tortor, su familia lo abraza y le dice que ya es todo un hombre y puede salir a buscar esposa.

Lo mejor del tortor es que es barato y ecológico. Hay quienes lo acusan de chapucero y antiestético, pero esos no conocen la amplia gama de aplicaciones que poseen, más que los celulares modernos. La industria manufacturera del país colapsaría sin los tortores.

Yo propongo hacer un museo sobre el tortor, en el que hubiera un recorrido por la historia de esta invención, cuya autoría se le atribuye a Aristóteles, y en el que hubiera fotografías con las distintas variedades. Porque un tortor es una obra de arte, es un paso de avance más del hombre hacia la civilización. En el futuro, cuando el Hombre (y la Mujer) se cansen de hacer guerras, sellarán la paz eterna con un tortor.

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3 Responses to “El tortor”

  1. alejo3399 Says:

    primo tengo que confesarte que todavía no acabo de darme cuanta qué carajos es un tortor… será el tareco ese en la imagen no??, cuando hay bate yo lo soluciono con un alambre sin forma ni nombre, algo mucho más civilizado¡

  2. Mandy Says:

    ese mismo alambre que dices que usas es un tortor, pero así es colo lo llaman en el campo y en algunas zoans de acá de oriente, lo busqué en el diccionario y aparece así que no es una guajirá


  3. Sabes? En Sancti Spíritus no sé si se conoce el término, pero en Sagua tiene un significado mucho más abarcador porque lo usamos para nombrar a cualquier cosa bien chambona, hecha “como Dios pintó a Perico”. Ahora que lo pienso, mira que yo he hecho tortores en mi vida, jejeje. Besos…

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