Meditaciones sobre una silla

18 junio, 2011


Una silla no es cualquier cosa. Diriase que la historia del Hombre puede contarse a través de las sillas.

Cualquiera pensaría que una silla es un mueble, generalmente de madera con cuatro patas, espaldar y sentadera, que se utiliza para descansar, tomar alimentos, etc. Pero ello nos lleva a otro enfoque de este concepto. La silla entendida como aquel objeto que, independientemente de su forma, pueda utilizarse para tales fines. Entonces cualquier cosa podría ser una silla.

Este concepto de base hermenéutica nos lleva a convertir otros objetos que no han sido concebidos como sillas y que en ocasiones sean considerados como tal. Es por ello que hay gente que se sienta en cualquier parte, a veces en lugares que dicen NO SE SIENTE.

También hay quien se confunde y cree que un banco es una silla, pero se trata de una simple cuestión de conocimientos físicos.

La silla responde ante una fuerza que se aplique sobre ella con un desplazamiento en determinado espacio de tiempo que genera a su vez una fuerza de rozamiento que a su vez se traduce en un chirrido insoportable. Un banco es mas silencioso y a no ser que la fuerza provenga de una bola de acero atada a una grúa o un tractor, no se mueve de su sitio original. También puede desplazarse como consecuencia de fuerzas de carácter mayor, como el capricho de algún funcionario o el mal gusto de un urbanista o arquitecto.

La silla también suele ser reconstruida socialmente como un elemento simbólico. Para algunos será símbolo de poder, para otros de pereza, aunque en ocasiones algunos traten de darle el mismo significado a la vez. Esos deberían ir a la silla eléctrica o a la silla de los acusados.

Hay quienes no son capaces de leer lo que puede significar una silla. Son los que encuentran muy interesante el paisaje por la ventanilla de la guagua y NO se paran y le ofrecen la silla a una dama o a un abuelito.

Los hombres creamos la silla como muestra de civilización y desarrollo; sin embargo a veces somos capaces de hacer cosas por una silla que me llevan a pensar si en vez de cerebro, lo que tenemos en la cabeza es lo que ponemos en la silla.

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