Adentro

11 mayo, 2011


Quizás por ser habitantes de una Isla o porque determinadas condiciones históricas nos llevaron por un tiempo a vivir aislados, los cubanos tenemos la perniciosa costumbre de dar por sentada la buena calidad de todo lo que viene de afuera.

El mal se remonta a la mismísima llegada de Cristóbal Colón a estas tierras, cuando nuestros aborígenes cambiaron sus pepitas de oro, cuyo valor muy bien les hubiera permitido comprar el castillo donde vivían los Reyes Católicos, por espejitos y baratijas traídas por los aventureros y ex convictos que conformaban aquella expedición.

Colonizados de pensamiento y globalizados, en la actualidad, en pleno verano tropical, aceptamos la moda de países donde habita el oso polar y el alce. O en las fiestas navideñas construimos una especie de performance con un abedul plástico, cuando la tradición se pudiera mantener con una auténtica palma real o en el más apurado de los casos un ejemplar de marabú.

Lo peor de todo es que la sobrevaloración de lo foráneo en ocasiones nos lleva a denigrar lo propio. En una entrevista por TV o radio, el conductor le presenta a Tobías Nosalgo, un destacado trovador de la música del patio. Uno se queda con la duda de a qué patio se estará refiriendo, porque si es al de atrás de mi casa, no se trata de una buena propuesta.

Está tan arraigado este pensamiento “afuerista” que hemos aprendido a convivir con él y lo aceptamos como si viniera de afuera. Compare las tiendas que venden los productos de importación con las llamadas tiendas industriales. El nombre de estas últimas lo dice todo, más que un supermercado, cuando usted entra ellas parece que está en una fábrica…¿y las mercancías?

Jiménez, el filósofo callejero de mi barrio no me creía que la Suchel fuera una marca cubana. – No, qué va socio, pero seguro los pomitos los traen de afuera.

Ah si, porque esa es otra. A veces uno se topa con el extraño y misterioso caso de que algo “made in adentro” cumple con los estándares de calidad, o sencillamente está bueno y es bonito. Entonces, usted, contento, se topa con alguien que le dice, – Parece que es de afuera.

Y cuando me dicen eso me asusto, ¿se imagina que la Havana Club, el Cohiba, la mulata, las playas, mi barrio, los manden a comprar afuera?

Peor es que este tema de las mercancías y productos se aplique también a las personas (aunque existan determinadas personas que prefieren que se le consideren mercancías).

Y lo más curioso del caso es que cuando me topo con un paisano que nos visita desde afuera lo primero que me dices es que extraña mucho lo de adentro.

NOTA: Este post no lleva ni fotos, ni videos ni archivos de sonido porque no es de “afuera”. Rogamos nos disculpen las molestias causadas.

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