Leyes

7 diciembre, 2010


Quien inventó la ley, inventó la trampa. No quiere ello decir que Hamurabbi haya inventado las prótesis dentales o los tapaojos. Dicen los filósofos que la ley es la expresión de una generalidad, por eso es que cada ley tiene su excepción, sin embargo con el tiempo las excepciones se convierten en regla y así sucesivamente hasta que todo resulte ilegal o en el peor de los casos: legal.
La ley fue creada para lograr el entendimiento entre los hombres y mujeres, sin embargo leer cualquier documento legal puede convertirse en un ejercicio intelectual de marca mayor. Fíjese que en el español existen conjugaciones verbales y palabras que solo se utilizan en el lenguaje legal.
No reniego de la necesidad de las leyes. Creo que son la esencia de la libertad, si no, el mundo fuera un libertinaje, aunque a muchos de los que me leen le gustaría que fuera así. Lo que me molesta es que la ley, supuestamente veladora de los intereses colectivos, sea utilizada para beneficios personales. Ejemplos hay miles y sobre todo, le dan la razón a aquel refrán que reza: “dime de que presumes y te diré de que careces”.
A algunos por ejemplo se les ocurrió crear un cuerpo legal para determinar qué era el terrorismo, aunque nadie se lo pidió, de hecho, después que lo hicieron aumentaron los casos de terrorismo. Lo curioso es que llegado un momento su supuesta lucha contra el terrorismo fue ilegal incluso para sus propias leyes. Lo más inteligente habría sido cambiar las leyes y adaptarla a sus intereses, a fin de cuentas, eso habían hecho desde el principio. Pero como para realizar el análisis anterior había que tener un coeficiente intelectual superior a 80, a los expertos en cuestión se les ocurrió algo más sorprendente y genial: decir que las leyes contra el terrorismo se aplican a los terroristas y no a los que luchan contra ellos, aunque en el proceso se conviertan en terroristas.
Las leyes tienen una forma misteriosa de actuar.
Al Capone, el mafioso famoso, se cansó de asesinar y extorsionar, ganado celebridad por ello, sin embargo fue apresado por no pagar los impuestos. De lo que se concluye que no importa si asesinas a alguien, siempre y cuando lo declares a Hacienda.
Assange, el director fundador de Wikileaks, ha destapado la caja de Pandora. A algunos les interesaría ponerlo tras las rejas para poder aplicarle todos los artículos de la ley contra el terrorismo enunciad anteriormente. Como no es posible, ya que Assange no fue capaz de siquiera de contestarle a su madre cuando lo regañaba por pasar tantas horas frente a la computadora, lo acusan por un delito sexual… practicar sexo sin condón. De lo anterior se derivan dos ideas: necesidad de escribir el artículo de esta ley en las cajas de condones, no sé, algo así como: De no usar este artefacto usted será enjuiciado a dos años de cárcel. Y lo otro es que descubrí que yo también soy culpable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s