La Gran Respuesta

24 mayo, 2010


Mi primera pregunta fue cuando tenía siete meses de nacido. Por supuesto que me quedé con la duda, nadie comprendió mis balbuceos sin sentido.

Cuando pude al fin articular mis primeras construcciones gramaticales coherentes no fue para decir mamá o papá, sino para preguntar.

Miré fijamente a mi tía y le pregunté “¿De dónde vienen los niños?”. Su respuesta fue toda una enseñanza para mi vida posterior, aunque aún no sé que tienen que ver los pellizcos y jalones de oreja con la reproducción humana.

Pero esa no fue la única respuesta ingeniosa que he encontrado. Aún hoy, no salgo de mi asombro por la capacidad imaginativa de las personas que tienen que darnos alguna respuesta.

“Tal cosa no llegó a tiempo porque el fenómeno del Niño provocó fuertes lluvias y los vientos y masas de aire cambiaron de rumbo y entonces el barco…”

“Esta otra cosa se rompió porque en su composición atómica los leptones se demoraron un poquito en transformarse en mesones y ahora vamos a reunirlos para analizarlos y…”

“¿Por qué esa cafetería nunca tiene nada? R/ Porque en realidad es una fachada de agentes extraterrestres que quieren repoblar la Tierra. “

Por supuesto que hay otros ejemplos, que de escribirlos podrían hacerme aspirar al Premio Nobel de Literatura. Por eso he comenzado a elaborarme respuestas sobre cosas con las que tropiezo a diario y dejan chiquito el Macondo de García Márquez.

Y así voy por la vida preguntándome y respondiéndome, para no darle el gustazo a nadie. De esta manera he podido clasificar algunas de las respuestas que pueden surgir:

– Fantasiosas: Desapareció de un día para otro.

– Interrogativas: ¿Por qué quieres saberlo?

– Explicativas: No.

– Literarias: Cuando comenzó la venta el dependiente ya no estaba allí.

– Científicas: Después que hicimos toda la instalación nos dimos cuenta de que el manual lo teníamos al revés.

– Enigmáticas: Fuequenollegóatiempoynadiesabemásnada

– Dialécticas: Comenzamos a mover las cosas de un lado para el otro para que en la unidad todo el mundo luchara y no hubiera contradicciones. Después lo repartimos todo cuantitativa, cualitativa y equitativamente y terminamos negándolo entre nosotros mismo y todo el que preguntara.

Y no pregunten por qué escribo sobre este tema…no sabría que responderle.

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2 Responses to “La Gran Respuesta”

  1. LooCo Says:

    está en llama el blog, digo, el diseño, las letras se me pierden en ese fondo horroroso… pero en contenido tú sabes que yo en cuanto tenga Internet, digo, en el trabajo, me vuelvo adicto a +te y el alejo3399

  2. alejo3399 Says:

    no le hagas caso al chino evidioso, además el diseño es secundario, pero conviene que lo cambies…

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